Pero ella es muy suya y dice que lo hace con la mejor intención, vamos a titulo informativo con los que dicen eso de que el tamaño no importa, que si yo nunca he tenido quejas....en eso ella tiene razón, ¿porque nunca está el libro de reclamaciones en la mesita de Busco un chollo? y claro.....lo de ir a al defensor del consumidor da como no se que, por eso no tienen quejas. Así que cada uno emplea sus propios
Estos dias que todos pedimos a los Reyes Magos que nos traigan cosas, yo me pido que se lleven, que se lleven todo lo que vino a nuestra vida sin pedirlo, sin desearlo, lo que nos estorba, lo que nos limita, lo que nos quita felicidad, lo que produce dolor, lo que borra la sonrisa, lo que.....lo que ellos saben que deben de llevarse, por eso son Busco un chollo.
Nació en un pequeño pueblo, hoy desaparecido, de la provincia de Salamanca. En su juventud, como tantos otros, emigró a la gran ciudad en busca del medio de vida que su ciudad natal le negaba. Su hogar, la habitación de una pequeña pensión sin derecho a cocina. Encontró trabajo en una carnicería y esta fue su profesión hasta su jubilación. A las 6 de la mañana comenzaba su jornada laboral y se prolongaba hasta las 9 de la noche. Los domingos los entretenía con su afición preferida: el fútbol, por la mañana como jugador y por la tarde como espectador.
La vida empezó a sonreírle cuando conoció a Pepita. Pepita era la mujer mas guapa y alegre que había conocido, sus inmensos ojos azules le cautivaron.
Un día de julio se casaron. Sólo algo enturbiaba su dicha, no pudieron tener hijos. Pero para él, ella lo era todo y la falta de hijos lo relegaba a un segundo plano. Andrés era feliz.
Pero la felicidad es aire que se escapa de las manos y no podemos atraparla. A los pocos años de matrimonio y siendo ella muy joven le fue diagnosticada una terrible enfermedad: esclerosis múltiple. A partir de este momento la vida se paró. El avance de la enfermedad fue rápido y en pocos meses su inmovilidad total. Fue necesario ingresarla en una residencia donde pudiese ser atendida. Andrés pasó los diecisiete años siguientes de su vida dedicado a cuidar a su mujer, visitándola a diario, recorriendo cada día los 60 km que separaban la residencia de su domicilio, hasta que hace unos pocos años ella falleció de la fuente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario